Salvadonos desde el 2008
Tengo meses, bueno, años viviendo en autopiloto: trabajo-casa-intentar no ofisr mi trabajo- casa-cambiar de trabajo...asi eternamente en un loop que me tiene bastante anestesiada.
Pero, volviendo al 2008, cuando parecia que sabia mejor que ahora que queria de mi vida: apareció el teatro. Fue una chispa, un no se qué que encendió un fuego en mi: de pronto ya no me sentia tan rara (bueno, mas o menos) mas bien, esta rareza tenía su lugar. Comencé a fantasear con una jornada escolar que se viviera entre ensayos, textos y ejercicios de *caminele por el espacio* como una regla y no una optativa. 2009, agosto matriculada en lo que yo creía fue la desicion mas valiente (y lo fue) porque por mas romantico que esto suene, sí, yo seguí mi corazón y mi fuego se encendió mas que nunca.
2020
La pandemia. Voraz, fuerte, incontrolable me mostró lo que llevaba años queriendo negar: del teatro no iba a vivir. Y esa realidad fue tan abrupta y dolorosa que hasta hoy 2026 me dejó incapacitada para volver a los escenarios.
Tengo casi seis años en piloto automático, mintiéndome una y otra vez que habrr dejado el teatro fue lo mejor que pude hacer. Pero, me equivoqué. Dejando el teatro no solo enterré mi profesión, enterré una parte de mi: la artista que siempre he sido.
Y ya sé, ya sé; Anne, mi terapeuta lleva cuatro años diciéndomelo: estoy desalineada, coartando algo que es parte de mi. Por que si, el teatro mas que mi profesión acuñó mi personalidad, mis deseos, sueños y anhelos.
Siendo artista me sentía menos rota, más plena, más yo. No es coincidencia que me sienta perdida, vacia y hasta infeliz. He estado negando una Andrea que ama con todo su ser crear. ¿Cómo carajo no voy s estar triste?, Si yo misma apagué mi chispa.
¿Cómo no voy a querer huir de cada trabajo? Si no está el ancla que me sostenia, la materia que me hacia sentir viva.
Asi que, hermoso junio que me hizo recordar que el 2008 siempre puede tener su revival.
Amos a ser feliz pues, a hacer teatro!
Con amor, Andie.
Comentarios